lunes, 31 de diciembre de 2012

El dinero y el cuerpo





Es posible pensar que para algunas personas el contacto con dinero les perturba el funcionamiento corporal (alergia, p.e.).

Vamos a suponer que existe alguna persona que sabe lo que quiere, esto es, que se conoce y respeta su deseo porque no adhiere a los gustos ajenos, ni a las tradiciones, ni a los prejuicios, ni a los mitos, ni a lo que sus padres le enseñaron.

Esa persona, que no ignora lo que esperan de él,  solo oye lo que le pide su cuerpo. Si le pide helado de crema, trata de conseguirlo; si le pide ducharse, eso hará; si algunas personas le provocan malestar, dolor de cabeza, un nudo en la garganta y una difusa incomodidad estomacal, tratará de verlas lo menos posible, así se trate de personajes de trato obligatorio (padres, hermanos, etc.).

Este individuo es realmente especial porque muy pocas personas tienen tanta consideración para con su cuerpo (su deseo). La mayoría no lo respetamos tanto, por más que sea el único que tenemos y que nos tiene que funcionar bien el mayor tiempo posible.

Son pocas esas personas porque tenemos una actitud arrogante ante esta dependencia del cuerpo, de lo material, de lo terrenal. Preferimos ser despreciativos, descuidados, maleducados. Suponemos que solo los animales son tan realistas (como para cuidar su cuerpo), porque ellos son brutos, inferiores, ignorantes.

Una mayoría conserva el mejor vínculo con los demás semejantes y atiende a su cuerpo cuando no tiene más remedio, entregándoselo a veces irresponsablemente para que los trabajadores de la salud hagan las reparaciones que tengan que hacer, como si se tratara de un vehículo.

Planteo como hipótesis que si pudiéramos atender a nuestro cuerpo con mayor sensibilidad emocional, quizá encontraríamos que el dinero puede afectarnos orgánicamente, como si fuera un tóxico, una polución ambiental.

(Este es el Artículo Nº 1.760)

No hay comentarios: