martes, 3 de diciembre de 2013

Somos pobres porque nos creemos endeudados


Cuando cuentan nuestra historia insisten con los detalles de los terribles dolores del parto, pero nunca mencionan cuanto gozaron gestándonos.

El escritor Hans Christian Andersen (Dinamarca, 1805-1875), escribió varios cuentos para niños, alguno de los cuales quizá usted conoce: El patito feo, La sirenita, El traje nuevo del emperador.

Escribió cuentos para niños y también para psicólogos que no aprendemos solo de Freud.

En El traje nuevo del emperador se cuenta que dos caraduras convencieron a un emperador y a sus asesores de que eran capaces de tejer una prenda visible solo para personas de buen corazón.

Los hábiles estafadores se instalaron en el palacio, pidieron mucho dinero para la compra de materiales, comieron y bebieron todo lo que pudieron, dieron tiempo al pueblo para que la noticia fuera ampliamente conocida y, cuando llegó el gran día, el emperador salió a recorrer la comarca vestido con el traje que solo podrían ver las personas de buen corazón. Todos aseguraron que el traje era hermoso para demostrar que tenían un buen corazón y solo un inocente niño dijo: «El emperador está desnudo».

Mujeres y hombres seguimos creyendo que nuestras hembras sufren dolores terribles cuando paren.

Así como en el cuento de Andersen los pobladores tenían que ver algo invisible para demostrar que tenían buen corazón, quienes no crean que los humanos son los únicos mamíferos que paren con dolor, o no tienen buen corazón o son tontos o traicionan un mito sagrado.

Como en este blog están agrupados los artículos que refieren a las dificultades para ganar dinero les comento qué nos ocurre a los humanos.

Cuando comenzamos a enterarnos de cómo empezó nuestra existencia nadie nos dice todo lo que gozaron nuestros padres gestándonos, pero nos repiten hasta el cansancio todo lo que padecieron.

Somos pobres porque nos creemos endeudados.

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(Este es el Artículo Nº 2.059)


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