sábado, 9 de febrero de 2013

Valoramos a nuestros colaboradores con injusticia




Los humanos valoramos a quienes peor nos ayudan y desvalorizamos (despreciamos) a quienes mejor nos atienden.

Necesito hacer un juego intelectual, imaginar, abandonar por cinco minutos  la cordura, la lógica, el realismo.

Para ello observemos la actitud de los seres humanos ante su refrigerador y su computadora.

Si bien son objetos inanimados tienen un funcionamiento, nos ofrecen un servicio, forman parte de nuestra vida.

En cuanto a funcionamiento, el refrigerador y la computadora producen cambios, uno enfría y el otro procesa información. Aunque con diferentes propósitos, ambos son necesarios para nuestra vida.

El refrigerador y la computadora nos ofrecen un servicio, nos resultan útiles, mejoran nuestra calidad de vida, conservan nuestros alimentos y pueden ayudarnos en el trabajo, conservan las bebidas frías y organizan la información que nos interesa.

Forman parte de nuestra vida por las mismas razones antedichas. Sin embargo es muy difícil vivir sin refrigerador. Salvo excepciones, la computadora funciona más como un entretenimiento que como una herramienta para subsistir.

Podríamos concluir, después de abandonar por cinco minutos la cordura, la lógica, el realismo, que el refrigerador es mucho más necesario que la computadora.

El eje de este artículo es observar que los refrigeradores son mucho más sencillos de utilizar que las computadoras y, tema esencial, nos causan muchos menos dolores de cabeza.

En la actual etapa de evolución de los generadores de frío y de los procesadores de información, la tecnología de uno y de otro son radicalmente diferentes. La refrigeración parece haber llegado a la máxima perfección, pero la informática es abrumadoramente ineficiente, se descompone, los técnicos saben muy poco (pero dicen saber mucho), es muy costosa y brinda un servicio con abundantes interrupciones.

Razonamiento: Los humanos veneramos a los colaboradores (humanos y no humanos) que nos causan problemas y casi ignoramos a los verdaderamente eficientes.

(Este es el Artículo Nº 1.778)

No hay comentarios: